En los medios de comunicación, es
corriente la combinación de los términos propios de la medida de magnitud
(energía) e intensidad (efectos),e incluso confundir ambos conceptos. Se puede
oír que el terremoto fue de 3,7 grados, empleando el término grado para
expresar la magnitud, cuando esa unidad o término es propia de la medida de intensidades en la Escala de Mercalli, en la que no
existen valores decimales.
Otra manera que
también se usa para resolver en falso esta forma de indicar la importancia del
terremoto es publicar que el terremoto tuvo una magnitud de 3,7 grados, que resulta igualmente confusa, pues
viene a ser como decir que el corredor de maratón recorrió una
distancia de 2 horas y 15 minutos.
Deberían
evitarse estas formas, diciendo que el terremoto tuvo una magnitud de 3,7,
o alcanzó los 3,7 en la escala de Richter, aunque esta segunda expresión no es
del todo correcta, pues desde hace algún
tiempo la magnitud de los terremotos se mide con la escala de magnitud de momento, coincidente
con la escala de Richter solamente en los terremotos de magnitud inferior a
7,0.
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